Enfermedades más comunes (Oído, nariz y garganta) Parte II

Sinusitis

La sinusitis (inflamación de los senos) sigue generalmente a infecciones respiratorias, abscesos o extracciones dentarias y viajes aéreos.

Las manifestaciones son dolor facial y de cabeza, obstrucción nasal y rinorrea purulenta que a veces ocasiona tos y malestar de garganta. El dolor de cabeza es muy intenso por el día, pero desaparece por la noche.

El tratamiento consiste en reposo en cama, dieta ligera con muchos líquidos, analgésicos, descongestionantes nasales por vía bucal y antibióticos generales. El calor local y los vahos alivian las molestias.

  • Se debe acudir al médico para el establecimiento del tratamiento adecuado. 


Hemorragia nasal (epistaxis)


Las hemorragias nasales se producen frecuentemente por algún traumatismo externo, por una infección nasal (al sonarse con demasiado brío) o por la desecación de la mucosa debido a climas secos y fríos. La contaminación atmosférica también irrita las mucosas, facilitando la aparición de hemorragias nasales. 

Se debe mantener la cabeza inclinada hacia delante y hacia abajo y presionar sobre el labio superior y la nariz durante unos minutos. Si con esto no se contiene la hemorragia, se debe taponar la fosa nasal que sangra con una gasa de algodón humedecido con agua oxígenada. 
Las hemorragias nasales recurrentes pueden producirse por alteraciones orgánicas (afecciones renales, hepáticas, etc). 

  • Se debe consultar al médico. 



 

Vegetaciones adenoideas 

Se designa con este nombre a la hipertrofia crónica de la amígdala nasofaríngea. Es más frecuente en los niños de tres a seis años. Los climas húmedos y fríos, así como los ambientes contaminados de las grandes ciudades favorecen al desarrollo de las vegetaciones adenoideas. 

Suelen ir precedidas de infecciones nasales (rinitis, sinusitis, etc.). Las personas afectadas presentan dificultad para la respiración nasal, por lo que duermen con la boca abierta y roncan. 

En caso de adenoiditis crónica, el tratamiento más aconsejable es el quirúrgico. 



Faringitis  

Es la inflamación de la mucosa de la faringe. Usualmente afecta también a la nariz, tráquea y laringe. La causa más común es la infección bacteriana o viral. 

Los síntomas son dolor de garganta con sensación de sequedad, fiebre y malestar general. Suele durar unos pocos días. El tratamiento consiste en reposo, dieta ligera con abundantes líquidos, analgésicos, calor y gargarismos no irritantes (con aspirina efervescente o bicarbonato). Los antibióticos se utilizarán sólo bajo prescripción médica. 

Las faringitis agudas recurrentes pueden originar una faringitis crónica. Ésta se trata a base de medidas preventivas como la supresión del alcohol, tabaco, y comidas condimentadas. Son útiles los gargarismos salinos. 


Amigdalitis  

La amigdalitis aguda es casi siempre una infección bacteriana debida al estreptococo. Aunque puede afectar a todo el mundo, es más frecuente en los niños. 

Suele ser el comienzo brusco, con fiebre, dolor de garganta, dolor de cabeza, escalofríos, anorexia y malestar general. Las amígdalas están enrojecidas y con placas de pus. Los ganglios linfáticos cervicales suelen estar inflamados y doloridos. 

El tratamiento consiste en reposo en cama, dieta ligera, analgésicos y antibióticos en caso necesario. (Por el frotis y cultivo de la garganta se identifica el tipo de infección). 

Las infecciones agudas repetidas o mal curadas pueden originar una amigdalitis crónica y en ocasiones hay que recurrir a la extirpación quirúrgica de las amígdalas. 




Laringitis  

Es la inflamación de la mucosa de la laringe debida a una infección bacteriana o viral. Puede darse sola o asociada con rinitis, faringitis o traqueítis. También puede aparecer con el sarampión, la difteria o tras la inhalación de irritantes. 

El síntoma principal es la afonía. A veces existe dolor, tos y, sólo en casos graves, disnea (dificultad para respirar). El tratamiento consiste en el reposo de la voz, supresión del tabaco e inhalación de vapor. 

Las laringitis agudas de repetición, el abuso de la voz, el uso de irritantes (alcohol o tabaco), las infecciones crónicas de la garganta o las alergias pueden originar una laringitis crónica. El principal síntoma es la ronquera crónica, asociada frecuentemente a tos, expectoración de secreciones pegajosas y sequedad de la garganta. 

  • Se debe suprimir el tabaco y el alcohol y reposar la voz. El tratamiento dependerá de la causa que la ha provocado. 




By @garchito85


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